En ornitología deportiva, la cría no comienza cuando se colocan los nidos ni cuando aparecen los primeros huevos. La verdadera cría empieza semanas, incluso meses antes, con una preparación adecuada de los reproductores. Este proceso previo es el que marcará, en gran medida, la fertilidad, la viabilidad de los pollos y la calidad final de la descendencia.
Con esta publicación iniciamos una serie semanal en la que analizaremos paso a paso todo el proceso reproductivo del canario, desde la preparación previa hasta el destete y la muda del pollo. En esta primera entrega nos centraremos en los pilares fundamentales de la preparación.
1. Selección del reproductor: genética y estado físico
Antes de hablar de alimentación o manejo, es imprescindible partir de una buena selección. No todo canario es apto para la cría, aunque lo parezca externamente.
Un buen reproductor debe reunir:
- Correcta tipicidad racial (forma, talla, posición y plumaje según estándar).
- Buen estado sanitario, sin antecedentes de patologías recurrentes.
- Vitalidad, buena musculatura pectoral y plumaje bien adherido.
- Historial reproductivo positivo (cuando se dispone de él).
Criar con ejemplares mediocres o con defectos estructurales es comprometer todo el trabajo posterior.
2. Fotoperiodo: activar el sistema hormonal
La preparación lumínica es uno de los factores más determinantes. El aumento progresivo de horas de luz estimula el eje hormonal y permite que machos y hembras entren en condición reproductiva de forma natural.
Recomendaciones generales:
- Incremento gradual, nunca brusco.
- Alcanzar entre 13,5 y 14 horas de luz para iniciar la cría.
- Uso de iluminación artificial estable y programada.
Una mala gestión del fotoperiodo provoca celos irregulares, huevos claros o hembras que abandonan el nido.
3. Alimentación de preparación: mucho más que pasta de cría
Durante la fase de preparación, la alimentación debe evolucionar de mantenimiento a precría, ajustando nutrientes clave:
- Proteína de calidad para el desarrollo gonadal.
- Aporte equilibrado de vitaminas A, D y E, fundamentales para fertilidad.
- Minerales esenciales como calcio y fósforo.
- Semillas germinadas o perilla como estímulo natural.
No se trata de sobrealimentar, sino de nutrir correctamente. El exceso también genera problemas: obesidad en hembras y apatía en machos.
4. Preparación del macho: un actor clave
A menudo se subestima el papel del macho en la preparación. Un macho mal preparado puede arruinar una temporada entera.
Aspectos clave:
- Canto constante y potente.
- Cloaca limpia, prominente y bien vascularizada.
- Separación previa de la hembra para aumentar estímulo.
El macho debe llegar a la cría activo, dominante y fértil, no simplemente “emparejado”.
5. Preparación de la hembra: reservas y equilibrio
La hembra es la que soporta el mayor desgaste físico. Una preparación deficiente se traduce en:
- Puestas cortas.
- Huevos blandos o infértiles.
- Problemas durante la incubación.
Es fundamental que llegue a la cría con:
- Buen nivel de calcio.
- Musculatura firme.
- Plumaje en perfecto estado.
Forzar una hembra sin reservas es uno de los errores más frecuentes en la cría moderna.
Conclusión
La preparación no es un trámite, es la base sobre la que se construye toda la temporada de cría. Luz, alimentación, selección y manejo deben trabajar de forma coordinada. Quien domina esta fase, reduce drásticamente problemas posteriores y aumenta la calidad de sus resultados.
En la próxima entrega, entraremos de lleno en el inicio del celo, emparejamientos y colocación del nido, analizando señales claras de aceptación y errores comunes en esta fase crítica.
