Después de meses de cría, selección y muda, llega uno de los momentos más esperados del año para cualquier criador de canarios: la temporada de concursos.

Ya estamos en octubre y los concursos empiezan a aparecer en el calendario. En las próximas semanas serán muchas las asociaciones y sociedades ornitológicas que abrirán sus puertas para recibir a los ejemplares de los criadores. El calendario oficial ya recoge numerosas citas de color, postura y otras especialidades durante octubre, noviembre y diciembre.

Para el criador, esto significa que se acaba el tiempo de pensar qué ejemplares podrían ir a concurso.

Ahora toca decidir, preparar y seleccionar.

El concurso empieza mucho antes de llevar los pajaros

Aunque el concurso solamente dure unos días, el trabajo que hay detrás puede durar todo un año.

La temporada comenzó cuando seleccionamos los reproductores, continuó con los emparejamientos, la cría y el anillado de los jóvenes, y después llegó una de las fases más importantes: la muda.

Durante la muda hemos podido comprobar cómo evolucionaban nuestros ejemplares.

Ahora llega el momento de preguntarnos:

  • ¿Qué ejemplares han terminado correctamente la muda?
  • ¿Cuáles tienen la calidad suficiente para competir?
  • ¿Cuáles se ajustan mejor al estándar?
  • ¿Cuáles presentan algún defecto que debemos tener en cuenta?
  • ¿Qué ejemplares merece la pena llevar?
  • ¿Cuáles debemos reservar para nuestro programa de cría?

No todos los canarios que nos gustan en el aviario tienen necesariamente que ir a concurso.

No hay que llevar muchos, hay que llevar los adecuados

Uno de los errores que puede cometer un criador es pensar que cuantos más ejemplares presente, mayores posibilidades tendrá.

No siempre es así.

El objetivo debería ser presentar los mejores ejemplares que tengamos disponibles y que realmente estén preparados.

Un canario puede tener una excelente genética y, sin embargo, no estar en condiciones óptimas para competir ese fin de semana.

Por eso la selección previa es fundamental.

Hay que aprender a mirar nuestros propios pájaros con cierta objetividad.

Y esto no siempre es fácil.

Cuando hemos criado un ejemplar desde el huevo, le hemos visto crecer y hemos dedicado meses de trabajo a él, es normal que tengamos un vínculo especial.

Pero en un concurso debemos intentar valorar al pájaro como lo haría cualquier otro aficionado.

El plumaje es uno de los grandes protagonistas

A estas alturas de la temporada, la muda debería estar muy avanzada o prácticamente terminada en muchos ejemplares.

Y es precisamente ahora cuando podemos empezar a valorar realmente el resultado.

Un buen plumaje puede marcar una diferencia importante en la presentación del canario.

Debemos comprobar que esté:

  • Completo.
  • Limpio.
  • Bien asentado.
  • Sin plumas deterioradas.
  • Sin zonas con aspecto descuidado.
  • Con una buena calidad general.

También debemos revisar patas, uñas, pico y estado general del ejemplar.

No debemos esperar al día anterior al concurso para descubrir un problema.

La limpieza del ejemplar también cuenta

Un canario puede tener una excelente calidad, pero presentarse sucio o mal preparado.

Antes de acudir al concurso conviene revisar cuidadosamente el estado del pájaro.

Especial atención a:

  • Patas.
  • Uñas.
  • Pico.
  • Plumas alrededor de la cloaca.
  • Cola.
  • Alas.

La preparación debe hacerse con tiempo y sin prisas.

El objetivo no es transformar al canario, sino presentarlo en las mejores condiciones posibles.

Hay que preparar al canario para estar tranquilo

Un concurso supone un cambio importante.

Transportes, movimiento de personas, otras aves, ruidos y un entorno diferente al aviario habitual.

Por eso la preparación no debe limitarse al aspecto físico.

También debemos conseguir que el ejemplar llegue lo más tranquilo posible.

Las prisas de última hora son malas compañeras.

Si el canario está acostumbrado a determinados manejos, jaula de exposición y rutina, la adaptación será mucho más sencilla.

No debemos obsesionarnos con el concurso

Este punto es especialmente importante.

Un concurso es una competición, pero también es una oportunidad para aprender.

Podemos ganar.

Podemos quedar segundos.

Podemos quedar fuera de los premios.

Y todo eso forma parte de la afición.

Un resultado que no esperábamos no significa necesariamente que nuestro trabajo haya sido malo.

Al contrario: la valoración de un juez puede ayudarnos a detectar aspectos que debemos mejorar.

El estándar debe ser nuestra referencia

Antes de seleccionar nuestros ejemplares debemos conocer perfectamente qué estamos buscando.

No debemos seleccionar únicamente porque un canario nos parezca bonito.

Hay que conocer el estándar de la raza o variedad y aprender a valorar sus características.

Esto es especialmente importante en las razas de postura.

En ellas, la posición, la forma, las proporciones, la talla, el plumaje y otros aspectos específicos pueden ser determinantes.

El criador que conoce el estándar tiene una ventaja fundamental:

sabe qué está buscando.

¿Y si tenemos un ejemplar dudoso?

Aquí entra la experiencia.

Habrá canarios que nos generen dudas.

Quizá tengan una característica extraordinaria pero presenten algún defecto.

Quizá sean muy buenos para nuestro programa de cría pero no tanto para competir.

O quizá simplemente todavía no tengamos claro hasta dónde pueden llegar.

En esos casos no debemos precipitarnos.

Podemos consultar con criadores experimentados, comparar con otros ejemplares y, sobre todo, observar.

A veces un canario necesita simplemente un poco más de tiempo.

El transporte también forma parte del concurso

No debemos olvidar que el viaje comienza antes de llegar al recinto.

Los ejemplares deben transportarse correctamente, evitando situaciones innecesarias de estrés.

Las jaulas deben ir seguras y los pájaros deben viajar protegidos de corrientes de aire, temperaturas extremas y movimientos bruscos.

El transporte debe planificarse con la misma seriedad que el resto de la preparación.

Porque de poco sirve tener un canario perfectamente preparado si llega al concurso agotado o alterado.

Revisar las fechas es imprescindible

La temporada de concursos se concentra especialmente durante las próximas semanas.

El calendario oficial de FOCDE muestra concursos que comienzan ya en octubre y numerosas citas durante noviembre y diciembre, tanto de color como de postura y otras especialidades.

Por eso, si queremos concursar, este no es el momento de empezar a mirar fechas.

Tenemos que tener ya claro:

  • Qué concursos nos interesan.
  • Cuándo es la recepción.
  • Cuándo se realiza el enjuiciamiento.
  • Cuándo se puede visitar la exposición.
  • Cuándo finaliza el concurso.
  • Cómo realizaremos el transporte.
  • Qué documentación o inscripción necesitamos.

Cada organización puede establecer sus propios plazos y condiciones, por lo que siempre debemos consultar la información oficial del concurso al que vayamos a participar.

¿Cuántos concursos debemos hacer?

No existe una cantidad perfecta.

Dependerá de nuestros objetivos, de la calidad de nuestros ejemplares, de la distancia y de nuestra disponibilidad.

Para algunos criadores, participar en varios concursos es una forma de comparar sus ejemplares y adquirir experiencia.

Para otros, el objetivo principal será preparar determinados concursos importantes.

Lo importante es no convertir la temporada en una carrera.

Un canario también necesita descanso.

El verdadero valor del concurso está en lo que aprendemos

Ganar un premio es una satisfacción enorme.

Cualquiera que haya trabajado durante meses para conseguir buenos ejemplares sabe lo que significa ver uno de sus canarios reconocido en un concurso.

Pero hay algo todavía más importante:

aprender.

Comparar nuestros ejemplares con los de otros criadores.

Hablar con compañeros.

Ver qué líneas están destacando.

Analizar nuestros resultados.

Escuchar las opiniones de criadores con experiencia.

Y, por supuesto, estudiar las puntuaciones y valoraciones obtenidas.

Todo eso nos permite regresar al aviario con más conocimientos.

Después del concurso empieza la siguiente temporada

Quizá esta sea una de las partes más interesantes.

Cuando termina un concurso, no termina nuestro trabajo.

Al contrario.

Los resultados pueden ayudarnos a tomar decisiones para la próxima temporada.

Podemos preguntarnos:

¿Qué quiero mejorar el próximo año?

Quizá necesitemos mejorar una característica concreta.

Quizá tengamos que cambiar alguna pareja.

Quizá descubramos que una determinada línea funciona especialmente bien.

O quizá comprobemos que el camino que estamos siguiendo es el correcto.

Los concursos son una fotografía de nuestro trabajo en un momento determinado.

Pero la cría es un proyecto a largo plazo.

Este es el momento

Después de tantos meses de trabajo, ha llegado el momento de sacar nuestras mejores cartas.

La cría queda atrás.

La muda está terminando.

Los jóvenes ya han evolucionado.

Y ahora llega el momento de seleccionar.

No hay que preparar a todos los canarios.

Hay que preparar a los que realmente creemos que pueden competir.

Hay que hacerlo sin prisas, con criterio y teniendo siempre presente el estándar.

Y, sobre todo, hay que disfrutar.

Porque detrás de cada jaula que vemos en un concurso hay meses de trabajo de un criador.

El concurso no empieza cuando entregamos el canario

Empieza mucho antes.

Empieza cuando decidimos qué queremos criar.

Continúa cuando elegimos los reproductores.

Sigue durante la cría, la muda y la selección.

Y llega a su momento culminante cuando colocamos nuestro ejemplar en la jaula de concurso.

Entonces ya no podemos cambiar lo que hemos hecho durante el año.

Solo podemos presentar el resultado.

Y precisamente por eso, cuando llegue ese momento, hay que estar orgulloso del trabajo realizado.

Ahora sí: comienza la temporada de concursos.

Es hora de seleccionar, preparar nuestras jaulas y salir al concurso.

Y después… que sean los jueces y los pájaros los que hablen.


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