Adquirir un nuevo ejemplar no debería ser una decisión impulsiva
Cada año, cuando termina la temporada de cría y nuestros pájaros comienzan a finalizar la muda, muchos criadores empiezan a pensar en la próxima temporada.
Es el momento de revisar los resultados obtenidos, analizar qué reproductores han funcionado, cuáles debemos sustituir y, sobre todo, decidir qué nuevos ejemplares necesitamos incorporar al aviario.
Porque comprar un pájaro puede ser sencillo. Lo realmente difícil es comprar el pájaro adecuado.
Un nuevo ejemplar debe tener un motivo para entrar en nuestro aviario: mejorar una línea, aportar una característica que necesitamos, aumentar la calidad de nuestros reproductores, introducir genética nueva o corregir algún defecto que llevamos varias temporadas intentando mejorar.
Y aquí aparece una pregunta muy importante:
¿Cuál es el mejor momento para adquirir nuevos ejemplares?
El final de la muda es uno de los mejores momentos para valorar ejemplares
En muchas especies de aves de jaula, la muda es un periodo fundamental porque el ejemplar termina de desarrollar y mostrar muchas de sus características.
Por eso, adquirir un pájaro justo después de la muda puede tener una ventaja importante: podemos observarlo en unas condiciones mucho más representativas de su estado adulto.
En canaricultura de postura, por ejemplo, la valoración después de la muda resulta especialmente interesante. Un material de formación sobre selección genética en canarios señala precisamente que la evaluación después de la muda permite valorar mejor las características del ejemplar y tomar decisiones de selección con mayor criterio.
Esto no significa que sea obligatorio comprar siempre después de la muda, pero sí que es una época especialmente interesante para seleccionar.
El plumaje está renovado, podemos valorar mejor la estructura, la condición corporal y, dependiendo de la raza o variedad, determinadas características que durante la época de cría pueden resultar más difíciles de apreciar.
¿Por qué septiembre y octubre pueden ser meses interesantes?
Porque comenzamos a tener una visión mucho más clara de lo que tenemos en el aviario.
La temporada de cría ya ha terminado o está llegando a su final, los jóvenes han avanzado en su desarrollo y podemos empezar a pensar con calma en la siguiente campaña.
Es mucho mejor seleccionar un nuevo reproductor ahora que esperar a febrero o marzo y comprar con prisas porque necesitamos completar una pareja.
La planificación empieza mucho antes de juntar los reproductores.
Primero analiza tu aviario y después busca el pájaro
Uno de los errores más habituales es enamorarse de un ejemplar y después intentar encontrarle una utilidad.
El planteamiento debería ser exactamente al contrario.
Primero debemos preguntarnos:
¿Qué necesita mi aviario?
Por ejemplo:
- ¿Necesito mejorar la calidad general?
- ¿Necesito mejorar tamaño o estructura?
- ¿Quiero introducir una nueva línea genética?
- ¿Necesito un macho para una hembra concreta?
- ¿Quiero reforzar una característica determinada?
- ¿Necesito sangre nueva para evitar trabajar siempre con los mismos cruces?
- ¿Quiero incorporar ejemplares jóvenes para trabajar a medio plazo?
- ¿Estoy buscando reproductores contrastados?
Cuando tenemos clara la respuesta, la búsqueda se vuelve mucho más sencilla.
No compres un ejemplar simplemente porque sea bonito
Un pájaro puede ser espectacular y, sin embargo, no ser adecuado para nuestro programa de cría.
Esto es especialmente importante en razas de postura.
Un ejemplar debe valorarse en relación con lo que queremos conseguir.
Un defecto que para un criador puede ser importante puede ser perfectamente asumible para otro si el ejemplar aporta otras cualidades interesantes.
Por eso, antes de comprar, conviene tener escrito nuestro objetivo.
Una buena pregunta sería:
¿Qué quiero conseguir con este ejemplar dentro de dos años?
Si no podemos responderla, quizá todavía no necesitamos comprarlo.
¿Es mejor comprar jóvenes o reproductores adultos?
Aquí tampoco existe una respuesta única.
Comprar ejemplares jóvenes
Tiene varias ventajas.
Podemos encontrar ejemplares con un gran potencial y trabajar con ellos durante varias temporadas. Además, normalmente tendremos más margen para incorporarlos progresivamente a nuestro sistema de cría.
El inconveniente es evidente:
el potencial no siempre se convierte en realidad.
Un joven que nos parece extraordinario puede desarrollarse de una manera diferente a la esperada.
Por eso, cuando compramos jóvenes, debemos asumir que estamos haciendo una apuesta a medio plazo.
Comprar reproductores adultos
La ventaja principal es que podemos valorar mejor lo que estamos comprando.
Si además conocemos su historial reproductivo, podemos disponer de información muy valiosa:
- Número de temporadas de cría.
- Fertilidad.
- Calidad de la descendencia.
- Características que transmite.
- Problemas reproductivos.
- Línea genética.
- Padres y ascendencia.
- Resultados obtenidos en concursos, cuando proceda.
Un reproductor probado puede ser una herramienta extraordinaria para mejorar un aviario.
Pero también suele tener un precio superior y debemos analizar si realmente encaja con nuestras hembras o machos.
No esperes a la temporada de cría para buscar reproductores
Este es otro error bastante frecuente.
Llega enero, empezamos a preparar las parejas y descubrimos que necesitamos un macho o una hembra concreta.
Entonces comienzan las prisas.
Y cuando compramos con prisas, normalmente compramos peor.
El periodo comprendido entre el final de la muda y los meses anteriores a la reproducción puede ser ideal para estudiar el mercado, contactar con criadores, visitar aviarios y comparar ejemplares.
Comprar con tiempo permite elegir. Comprar con urgencia obliga a conformarse.
La cuarentena: imprescindible cuando llega un nuevo ejemplar
Hay una cuestión todavía más importante que la selección genética: la sanidad.
Un pájaro aparentemente sano puede ser portador de agentes infecciosos sin presentar signos evidentes. Por eso, introducir directamente un ejemplar recién adquirido junto al resto del aviario supone un riesgo innecesario.
La recomendación general de bioseguridad es mantener a los nuevos ejemplares separados y observarlos durante un periodo de cuarentena. Diferentes guías sanitarias utilizan 30 días como mínimo en determinados contextos, y pueden recomendar periodos superiores dependiendo del riesgo y de la situación sanitaria.
Además, la normativa europea contempla periodos de cuarentena de al menos 30 días para determinadas aves introducidas desde fuentes concretas y en contextos regulados.
Para un aviario particular, el protocolo exacto debe adaptarse a las circunstancias y, ante cualquier sospecha sanitaria, es recomendable consultar con un veterinario especializado en aves.
Durante la cuarentena debemos observar
- Apetito.
- Consumo de agua.
- Heces.
- Respiración.
- Estado del plumaje.
- Peso y condición corporal.
- Comportamiento.
- Estado general.
- Presencia de parásitos o alteraciones visibles.
Y algo fundamental:
el nuevo ejemplar debe disponer de material y utensilios propios durante el aislamiento.
No tiene sentido hacer una cuarentena si después compartimos comederos, bebederos u otros elementos con el resto del aviario.
También debemos pedir información al criador
Cuando compramos un reproductor, no deberíamos limitarnos a preguntar el precio.
Un buen diálogo con el criador puede proporcionarnos información mucho más valiosa.
Preguntas interesantes serían:
¿Qué edad tiene?
¿De qué línea procede?
¿Quiénes son sus padres?
¿Ha criado anteriormente?
¿Qué descendencia ha producido?
¿Qué características transmite?
¿Ha tenido problemas reproductivos?
¿Cómo ha sido su estado sanitario?
Y, si estamos comprando una raza concreta:
¿Qué criterio de selección se ha utilizado con ese ejemplar?
Cuanta más información tengamos, mejor podremos decidir.
El pedigrí ayuda, pero no lo es todo
Conocer la procedencia de un ejemplar es importante, especialmente cuando estamos trabajando con líneas genéticas concretas.
Pero el pedigrí por sí solo no garantiza que un pájaro vaya a mejorar nuestra descendencia.
Tenemos que analizar tres cosas:
1. El ejemplar
¿Qué calidad tiene realmente?
2. Su genética
¿Qué línea y antecedentes tiene?
3. Su compatibilidad con nuestro plantel
¿Con qué ejemplares vamos a cruzarlo?
Esta tercera cuestión es probablemente una de las más olvidadas.
Un ejemplar excelente puede no ser la mejor elección si lo cruzamos con una pareja que no compensa sus características.
¿Cuántos ejemplares nuevos debemos comprar?
Aquí también debemos evitar otro error:
comprar por comprar.
No necesitamos llenar el aviario de nuevos ejemplares cada temporada.
En ocasiones, incorporar uno o dos reproductores de gran calidad puede ser mucho más interesante que adquirir seis ejemplares que no tenemos claro cómo utilizar.
La calidad, la planificación y la genética deben estar por encima de la cantidad.
Antes de comprar deberíamos hacer una lista:
MACHOS QUE TENGO → HEMBRAS QUE TENGO → CARENCIAS → OBJETIVO → NUEVO EJEMPLAR NECESARIO
De esta manera convertimos la compra en una decisión de selección genética.
¿Cuándo NO deberíamos comprar un nuevo ejemplar?
También hay momentos en los que lo mejor es no comprar.
Por ejemplo:
- Cuando no tenemos espacio para realizar una cuarentena adecuada.
- Cuando el aviario tiene algún problema sanitario pendiente.
- Cuando todavía no hemos analizado nuestros resultados de cría.
- Cuando compramos únicamente por impulso.
- Cuando no sabemos qué función tendrá el ejemplar.
- Cuando el precio es el único criterio que estamos utilizando.
- Cuando el vendedor no ofrece información suficiente sobre el origen del pájaro.
- Cuando el ejemplar presenta signos de enfermedad o una condición física deficiente.
No incorporar un pájaro también puede ser una buena decisión de criador.
El mejor momento empieza mucho antes de la compra
La pregunta «¿cuándo comprar?» tiene una respuesta sencilla:
cuando sabemos qué necesitamos y podemos hacerlo con tiempo.
En términos prácticos, el final de la muda y los meses posteriores pueden ser una excelente ventana para evaluar ejemplares, especialmente si buscamos preparar con calma la próxima temporada.
Pero la fecha no debe ser el único criterio.
El mejor momento es cuando coinciden estas cuatro condiciones:
TENEMOS UN OBJETIVO
↓
ENCONTRAMOS EL EJEMPLAR ADECUADO
↓
PODEMOS VALORAR SU PROCEDENCIA Y ESTADO
↓
TENEMOS PREPARADA LA CUARENTENA
Si falta una de ellas, quizá sea mejor esperar.
Mi consejo para esta temporada
Ahora que muchos aviarios están terminando la muda, este es un buen momento para sentarse delante de las jaulas y hacer algo que muchas veces dejamos de lado:
analizar.
Mira tus reproductores.
Mira los jóvenes.
Compara los resultados de este año con los de temporadas anteriores.
Piensa qué características quieres mejorar.
Y solo después empieza a buscar.
Porque un buen criador no construye su aviario comprando muchos pájaros.
Lo construye tomando buenas decisiones durante muchos años.
Y cada nuevo ejemplar debería tener una razón para estar allí.
Conclusión
Adquirir nuevos ejemplares para el aviario no debería ser una compra de temporada, sino una decisión dentro de un proyecto de cría.
El periodo posterior a la muda es especialmente interesante porque podemos valorar mejor a los ejemplares y planificar con tiempo la siguiente temporada. Pero tan importante como elegir bien es conocer el origen del pájaro, estudiar su genética, valorar su estado sanitario y realizar una cuarentena adecuada antes de incorporarlo al grupo.
No busques simplemente el pájaro que más te gusta.
Busca el pájaro que más puede aportar a tu aviario.
Porque cuando hablamos de reproducción, una buena compra puede marcar varias temporadas de trabajo.
